Qué indicadores debería mirar hoy un equipo editorial
Cuando se habla de indicadores en el mundo editorial, la conversación suele ir directo al factor de impacto o a la cantidad de citas. Son datos que importan, pero también son los que menos puede influir un equipo editorial en el corto plazo, porque dependen en gran medida de decisiones que ya se tomaron hace tiempo, o directamente de terceros. Hay otro conjunto de indicadores, menos citados pero mucho más accionables, que tienen que ver con cómo funciona el proceso editorial día a día.
Este artículo repasa esos indicadores, con base en los criterios que hoy usan organizaciones como DOAJ para evaluar la calidad de una revista, y por qué conviene que un equipo editorial los tenga bajo la mira aunque todavía no esté pensando en indexación internacional.
El punto de partida: los criterios de transparencia
Los Principios de Transparencia y Buenas Prácticas en la Edición Académica, desarrollados en conjunto por DOAJ, COPE, OASPA y WAME, son el documento de referencia más utilizado hoy para definir qué hace confiable a una revista.[1] Es un conjunto de criterios verificables sobre cómo se gestiona el proceso editorial.
Entre esos criterios aparecen algunos que cualquier revista puede empezar a monitorear ya, sin necesidad de estar aplicando a un índice todavía. Algunos de ellos, por ejemplo, son: que el proceso de revisión por pares esté claramente descripto y se aplique a todo el contenido salvo el explícitamente editorial, que el comité editorial esté compuesto por especialistas reconocidos en el área y que sus nombres y afiliaciones figuren actualizados en el sitio, y que la información sobre quién gestiona y es propietario de la revista sea pública y no induzca a confusión.
Indicadores de proceso que conviene empezar a registrar
De esos criterios generales se desprenden indicadores concretos que un equipo editorial puede empezar a llevar en una planilla simple, sin necesidad de software especializado.
El tiempo hasta la primera decisión editorial es uno de los más útiles, porque impacta directamente en la experiencia del autor y en la reputación de la revista dentro de su comunidad. Un desfasaje muy grande entre el envío y la primera respuesta suele ser la primera señal de que el flujo editorial necesita ajustes, ya sea en la disponibilidad de revisores o en los tiempos internos del equipo.
La tasa de rechazo directo, sin pasar por revisión por pares, también vale la pena registrarla. Un porcentaje alto puede indicar que las normas de publicación no están comunicando bien el alcance de la revista, generando envíos que nunca debieron llegar a esa instancia.
Otro indicador que las propias organizaciones del sector empezaron a exigir en los últimos años es el porcentaje de artículos firmados por editores, revisores o miembros del comité editorial de la propia revista, lo que se conoce como endogenia. DOAJ introdujo un umbral aceptable para este dato justamente porque lo identificó como una señal asociada a prácticas cuestionables, como conflictos de interés no declarados o revisión por pares comprometida.
Finalmente, la vigencia del comité editorial es un indicador simple de chequear pero que suele quedar desactualizado: si los nombres que figuran en el sitio siguen activos, si aceptaron formalmente integrar el comité y si sus afiliaciones están al día.
Por qué priorizar esto antes que las métricas de prestigio
Ninguno de estos indicadores reemplaza al factor de impacto o a la cantidad de citas como medida de visibilidad. Pero para un equipo editorial que todavía está consolidando su proceso, son los que realmente puede modificar con decisiones internas, sin depender de factores externos ni de tiempos largos de maduración.
Además, son justamente el tipo de información que revisan índices como DOAJ al momento de evaluar una solicitud de ingreso, así que empezar a monitorearlos con anticipación no solo mejora el funcionamiento interno de la revista, también la deja mejor preparada si más adelante decide postular a algún índice.
Conclusión
Mirar indicadores editoriales no tiene por qué empezar en el factor de impacto. Los indicadores de proceso y transparencia, como el tiempo de primera decisión, la tasa de rechazo directo, el nivel de endogenia y la vigencia del comité editorial, son datos que un equipo editorial puede empezar a registrar hoy mismo, y que además son los mismos que revisan las organizaciones de referencia del sector al momento de evaluar la calidad de una revista.
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Referencias
DOAJ, COPE, OASPA, & WAME. (2018). Principles of Transparency and Best Practice in Scholarly Publishing. DOAJ. https://doaj.org/apply/transparency/