Dra. María Elina Serra

Entrevista a la Dra. María Elina Serra: escritura científica y metodología de investigación, 7 errores frecuentes en artículos científicos

Entrevistas 19 de may. de 2026

La escritura científica y la metodología de investigación son dos pilares que suelen tratarse por separado, pero juntos determinan la calidad de cualquier estudio académico. Comprender cómo se relacionan ayuda a mejorar tanto la redacción de los artículos científicos como el diseño y la interpretación de los resultados.

En esta entrevista, la Dra. María Elina Serra, médica, investigadora clínica en pediatría y perinatología, editora médica y consultora en investigación, comparte su visión sobre los errores más comunes en los artículos científicos y los aspectos clave que a veces pasan desapercibidos, incluso para investigadores con experiencia. Desde su trabajo revisando manuscritos y formando profesionales, explica por qué la escritura científica y la metodología de investigación deben ir de la mano para lograr conocimiento riguroso, claro y útil.

Su enfoque destaca algo esencial: escribir no es solo el paso final de una investigación, sino también una parte activa del pensamiento científico desde el principio.

Trayectoria y visión de la Dra. María Elina Serra sobre la relación entre escritura y metodología en investigación

1) Desde tu triple rol como médica, investigadora y editora, ¿cómo descubriste que la enseñanza de la escritura y la metodología eran el puente necesario para mejorar la calidad de la investigación?

Mi recorrido fue dándose de manera bastante natural entre la práctica clínica, la investigación, la docencia y, más adelante, el trabajo editorial. En ese camino empecé a ver algo que se repetía: estudios con buenas ideas que no se entendían bien al leerlos, y textos prolijos en apariencia, pero con problemas más profundos en cómo estaba pensada la investigación.

Entendí que muchas veces lo que parecía un problema de escritura era, en realidad, una dificultad en la formulación de la pregunta o en las decisiones metodológicas. Y eso responde a que la escritura no es la etapa final, sino una herramienta que ayuda a pensar mejor.

Es necesario, entonces, trabajar la escritura y la metodología de manera integrada. Escribir es donde el razonamiento se ordena y se vuelve más claro. Esto, en tiempo de IA, es muy bueno recordarlo.

La escritura está presente desde la primera fase de una investigación, cuando se redacta el protocolo del estudio. En mi práctica docente y editorial, el foco está en acompañar todo el proceso, no solo el texto final. Porque cuando mejora la forma de pensar en la investigación, eso inevitablemente se refleja en la calidad de lo que se escribe y se comunica.

Escritura científica y metodología de investigación: por qué no pueden separarse para lograr impacto científico

2) Suele verse la metodología y la redacción como procesos separados. ¿Por qué consideras que es imposible lograr una comunicación científica de impacto sin una base metodológica impecable?

Pensar que la metodología y la redacción van por carriles separados es, en la práctica, una de las principales fuentes de problemas. Porque la escritura no puede “arreglar” lo que no está bien resuelto en el diseño.

Lo que uno escribe es, en definitiva, la forma en que se toman las decisiones metodológicas: qué se preguntó, por qué, cómo se abordó y hasta dónde se puede interpretar lo encontrado. Cuando eso está claro, el texto fluye con precisión. En cambio, cuando la base es débil, el manuscrito empieza a mostrarlo: aparece la ambigüedad, la redundancia o un tono excesivamente justificativo.

Por eso, más que dos etapas, lo veo como un mismo proceso. Escribir no es simplemente “poner en palabras” lo que se hizo, sino construir un argumento científico. Y ese argumento solo se sostiene si hay rigor detrás.

En el trabajo con investigadores, esto se vuelve muy evidente: cuando la metodología está bien pensada, la escritura se ordena casi por sí sola. Cuando no, no puede solucionarse con recursos aplicados a la redacción.

Errores recurrentes en artículos científicos desde la visión editorial de la Dra. María Elina Serra

3) En tu experiencia revisando manuscritos, ¿cuáles son esos errores "recurrentes" que suelen repetirse incluso en investigadores con trayectoria?

El trabajo editorial permite identificar errores frecuentes, aun en manuscritos de investigadores experimentados.

 Uno de los más comunes es la falta de coherencia interna.  Objetivos que no condicen con los métodos, análisis que no responden realmente a la pregunta de investigación, o conclusiones que exceden lo que puede inferirse de los resultados de un estudio. También suelen encontrarse descripciones metodológicas insuficientes que no permiten comprender con precisión qué se hizo ni cómo podría reproducirse el estudio.

Y después hay otro tipo de problemas que, aunque pueden parecer más sutiles, también son importantes y tienen que ver con la construcción del argumento del manuscrito: introducciones largas y poco enfocadas, discusiones que no terminan de dialogar con la evidencia previa ni de poner en contexto los hallazgos.

En muchos casos, el trabajo puede mejorarse con tiempo y esfuerzo para que todo lo ya hecho pueda entenderse, evaluarse y aportar realmente valor.

Red flags en manuscritos científicos: señales de alerta en la evaluación de artículos de investigación

4) Al evaluar un manuscrito, ¿cuáles son las primeras "red flags" o señales de alerta que te indican que un artículo no tiene la solidez necesaria para superar la evaluación?

Hay señales que se detectan rápidamente y suelen anticipar problemas de fondo. La más clara es una pregunta de investigación poco definida. Cuando eso no está bien resuelto, empiezan a verse desajustes entre objetivos, métodos y análisis. También alerta cuando no queda claro cómo se tomaron las decisiones metodológicas o cuando los análisis no responden directamente a lo que se buscaba estudiar.

En la discusión, es bastante frecuente la sobreinterpretación: resultados acotados y conclusiones demasiado amplias.

Y no menor, los aspectos ético-regulatorios: la falta de aprobación ética, consentimiento o declaración de conflictos de interés suele ser un punto crítico.

En general, cuando no se puede seguir con claridad el hilo del estudio, resulta difícil que el manuscrito avance en una evaluación exigente.

Puntos ciegos en la investigación científica al redactar artículos académicos

5) Desde la revisión metodológica, ¿qué aspectos críticos de la investigación suelen ser los menos trabajados o los más descuidados por los autores al redactar?

Hay varios puntos que suelen descuidarse. Uno muy frecuente es no explicitar las decisiones. Muchas investigaciones están mejor pensadas de lo que el manuscrito deja ver, pero no se cuenta con información sobre por qué se eligió un diseño, cómo se definieron las variables o qué se hizo para reducir sesgos.

También es bastante frecuente la falta de claridad en la operacionalización: conceptos importantes que no terminan de traducirse en variables claras y medibles.

Casi siempre, la discusión de las limitaciones también es superficial. Se la trata como un “requisito”, cuando en realidad es una oportunidad para mostrar con transparencia el alcance de los resultados.

El desafío de la claridad en la escritura de artículos científicos complejos

6) ¿Cómo puede un/a investigador/a evitar que el rigor y la complejidad de su diseño metodológico terminen por oscurecer la narrativa y la relevancia de sus hallazgos?

Hay una idea bastante extendida de que cuanto mayor es la complejidad metodológica, más difícil es comunicar. Y no necesariamente es así. La claridad pasa por organizar adecuadamente el texto.

El punto está en construir un hilo claro: que cada decisión metodológica tenga sentido en función de la pregunta, y que eso se pueda seguir sin esfuerzo. Hay que decir solo lo suficiente. Para ello, contamos con guías internacionales, como las de la organización Equator, que pueden ser útiles, sobre todo para quienes se están iniciando en la redacción de manuscritos científicos.

Diría que la claridad no es un tema de estilo, sino más bien una señal de dominio del tema y de la investigación por parte de los autores.

Cambios necesarios en la formación académica para integrar escritura científica y metodología de investigación

7) Desde tu faceta docente, ¿qué cambios consideras urgentes en la formación de grado y posgrado para que los profesionales no vean la escritura científica como un obstáculo, sino como una herramienta de pensamiento?

En la formación académica, la escritura todavía aparece demasiado tarde (si es que aparece) y queda desconectada del proceso de investigación. Se la enseña como un producto a entregar, no como una herramienta para pensar.

Para mí, el cambio clave es integrarla desde el inicio y trabajarla junto con la metodología. Escribir no debería ser solo el momento de “volcar resultados”, sino también parte del proceso: ayuda a afinar las preguntas, a tomar decisiones y a darle forma al argumento.

También es importante apartarse de la lógica del texto perfecto y enseñar la escritura como un proceso, con idas y vueltas, revisiones y reescrituras, tal como es en la realidad.

Creo que, si eso se incorpora en la formación, puede cambiar la relación con la escritura, pasa a ser una herramienta de trabajo cotidiana.

3 pilares fundamentales para escribir un primer artículo científico riguroso

8) Para quien está ante su primer artículo científico: ¿Cuáles serían los tres pilares fundamentales que no debe perder de vista para asegurar un trabajo riguroso?

Para un primer artículo, hay tres pilares que marcan una gran diferencia.

El primero es una buena pregunta de investigación. Clara, acotada y posible de responder. Cuando eso está bien definido, todo lo demás se ordena mucho más fácil.

El segundo es la coherencia metodológica: que el diseño, las variables y los análisis respondan realmente a esa pregunta y que esas decisiones estén bien justificadas.

El tercero es la honestidad en la escritura. Contar lo que se hizo tal como fue, sin forzar los resultados ni ir más allá de lo que los datos permiten.

Y sumaría algo que, en la práctica, cambia mucho el proceso: no trabajar en soledad. Discutir las ideas, mostrar avances, pedir devoluciones. En mi experiencia acompañando a investigadores, esos intercambios no solo mejoran el manuscrito, sino también la calidad de las decisiones que se toman a lo largo del estudio.

Cuando estos puntos están presentes, el trabajo gana solidez desde el inicio.

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Geraldine Trujillo

Junto con Candela Villagra

Geraldine es escritora, Copywriting y Redactora SEO. Graduada como profesora de castellano, literatura y latín; tiene una maestría en enseñanza en ELE.